Reflexión: ¿Ser mujer te hace feminista?

 Pareciera una pregunta fácil de responder: ¿Cómo una mujer atentaría contra ella misma?

Sin embargo lo “natural” es el desprecio hacia el movimiento, el cual no tiene ningún tipo de justificación más que el desconocimiento.

Esto se traduce en una constante, violenta y silenciosa caza de brujas, la cual nunca parece ser tan grave, pero que hace mella en muchas mujeres que son referentes y sobre todo, en aquellas que no se animan (y quizá nunca lo hagan) a levantar su voz. Lo vemos en el silenciamiento de periodistas feministas, amenazas de muerte, en los fallos judiciales que atentan contra madres solas, víctimas de abusos dejadas de lado, burlas constantes cuando una intenta hablar sobre alguna cuestión concreta.

Volviendo al tema de este capítulo, quiero aclarar que el machismo nos invade a todos/as por igual, y al convivir con él desde el nacimiento, lo tenemos como algo normal y en apariencia tenue, débil, intermitente, y que nada tiene que ver con las miles de violencias que sufrimos las mujeres. Por esto, es que lo normal es sentir desprecio y un profundo rechazo hacia las feministas, pues representamos la incomodidad del vivir así como lo hacemos. Creo que el dolor, la humillación y tristeza que vive una mujer que vela por los derechos y la igualdad de géneros, pegan más cuando vienen de otra mujer, que también está viviendo en carne propia el espíritu patriarcal que aparentemente, la beneficia: tener una pareja proveedora, unos hijos/as que la necesitan para todo, el respeto de ser y pertenecer a una familia, trabajar en la casa a cambio de amor y admiración, ser tildada de buena mujer y “con valores”. Se siente aún más porque son duras, hablan desde el enojo y la exasperación, y realmente consideran que hay un ataque directo hacia el hombre en sí, al que defienden a capa y espada, más esta creencia milenaria en la cuál la mujer solamente puede ser buena o mala, y si no representa los ideales sociales, claramente es mala, y debe ser castigada.

Realmente no se trata de hombres vs mujeres, sino, que se intenta hacer ver que hay una balanza que nos deja con un peso descomunal de injusticias y desigualdades hacia nosotras. Hay numerosas autoras/es, material estadístico, sociológico, etc. que con datos lo demuestran (sobre esto lo compartiré en distintos escritos, pero es fácil de encontrar fuentes con información verídica). Podemos intentar ver el elefante en la habitación o bien seguir como siempre, lo segundo siempre será lo más sencillo, pero sobre todo lo más placentero.

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